Si “cae del cielo”, inviértelo

Diciembre suele ser un mes de compromisos tales como almuerzos y cenas con los amigos, compras navideñas, el amigo secreto, obras sociales, contribuciones, planes de año nuevo, etc. Es usual que en estas fechas dejemos de lado nuestra planificación financiera y descuidemos nuestro nivel de endeudamiento pensando en que más adelante “algo caerá”.

Un punto de partida para comenzar a ordenar nuestras finanzas es reconocer que un trabajador cuenta con dos tipos de ingresos: los fijos y los variables.

Nuestros 12 sueldos y las dos gratificaciones (julio y diciembre) forman parte de nuestros ingresos fijos y debemos programar nuestros gastos bajo este flujo regular (no menciono la CTS puesto que se trata de un ahorro forzado que debe ser usado única y exclusivamente cuando nos desvinculamos de la empresa en la cual laboramos). Un clásico tip para el correcto uso de “la grati” es, luego de atender el pago de la cuota de los créditos hipotecarios o vehiculares, pagar las deudas más caras, que por lo general son las de tarjeta de crédito. Si luego de ello tengo un sobrante, podría destinarlo a pre-pagar una deuda (así deberé menos) o ahorrar dicho dinero. Los gastos de entretenimiento y compras diversas deberían estar contemplados dentro de los 12 sueldos (flujo regular).

Por otro lado, los ingresos variables están conformados por esos ingresos “excepcionales” donde no hay certeza del monto ni su frecuencia. Entre ellos tenemos las utilidades, comisiones, bonos, venta de activos, otros ingresos, etc. Estos ingresos NO deben formar parte de nuestro presupuesto anual por su mismo carácter de “no predecibles”. Ese dinero extra “que cae del cielo”, deberíamos invertirlo, si es que no lo utilizamos para amortizar préstamos. Esa es la forma responsable de administrar nuestras finanzas, ya que con nuestros ingresos fijos debemos cubrir todos nuestros gastos, deudas y necesidades.

A continuación les presento tres opciones convencionales y básicas de inversión dependiendo de nuestro perfil:

  • Conservador: Cuentas de ahorros a plazo fijos en financieras o cajas provinciales/rurales. Se recomiendan plazos de 3 o 4 años para maximizar la tasa (hoy se pueden encontrar tasas anuales entre 6.0% y 7.5%)
  • Moderado: Combinación de depósito en ahorro plazo fijo y fondos mutuos, o aporte a AFPs sin fin previsional.
  • Arriesgado: Inversión en la bolsa, bonos, notas estructuradas, etc.

Una regla de oro es: “Endéudate en la misma moneda en la cual generas tus flujos de ingresos”. Para el caso de inversiones dependerá de la proyección del tipo de cambio y de las tasas de interés que ofrezca el mercado en cada moneda (en soles suele ser más alta).

Desde la antigüedad, los pueblos aprovechaban las épocas de bonanza en la agricultura para guardar los excedentes en grandes depósitos; justamente para poder usar dichos excedentes en épocas de sequía o mala cosecha. En ese sentido, debemos ser conservadores con nuestros gastos y precavidos con nuestros ahorros para disponer de ese “extra” para casos de emergencia o simplemente para incrementar el patrimonio, lo que nos dará mayor estabilidad financiera a futuro. 

Finalmente, con ese ingreso adicional, siempre está la opción de darnos ese “gustito”, pero lo ideal es que el mayor porcentaje se invierta para hacerlo rentable. Esa es la forma de ahorrar y hacer que el dinero trabaje para nosotros.

Alvaro A. Porturas

Gerente de Administración y Finanzas

“….Quien compra lo que no necesita, mañana se verá obligado a vender lo que necesita..”. Benjamín Franklin