Uber Claros, cosechando éxitos

Todos los días se levanta a las 4:00 a.m. para ir al campo y ver sus plantaciones, su medio de subsistencia. Luego, como a las 8:00 a.m. regresa a su casa para tomar desayuno y para después retornar a su faena en la chacra, pues “siempre hay cosas por hacer y el tiempo falta”, comenta Uber Claros, a 3500 metros sobre el nivel del mar, en la sierra de Lima.

Uber es miembro de la Comunidad de Lacsanga desde hace 38 años y desde los 12 se dedica a la fruticultura, pero cuando llegaron los ingenieros del proyecto Cheves para darle talleres, su vida cambió.

“Al inicio, cuando recién vinieron los ingenieros a proponer capacitaciones y proyectos pensé que era puro palabreo, pero con el tiempo y la convivencia me di cuenta de lo contrario, ellos nos enseñaron a cultivar correctamente y desde ahí la vida de la comunidad es diferente”.

La comunidad de Lacsanga está ubicada en la cuenca del río Huaura y su principal actividad es la fruticultura, principalmente de los cultivos de melocotón, palta y chirimoya. Debido a esto, comuneros y representantes del proyecto Central Hidroeléctrica Cheves, ejecutado por Statkraft, priorizaron la realización del proyecto “Mejora de las capacidades productivas y de gestión de los productores para el desarrollo y consolidación de cadenas frutícolas en la cuenca del río Huaura”, en el 2011. Este proyecto frutícola, como se le conoce para abreviar el nombre, buscó cubrir las necesidades de capacitación técnica de los agricultores de las comunidades de la cuenca del río Huaura, para incrementar su productividad y mejorar la calidad de los frutos. Además, también se enfocó a mejorar las capacidades de comercialización de los productores, para que puedan identificar los mejores canales de venta. Pero, a pesar de todas esas iniciativas, un problema persistía: la escasez de agua. Por eso, el proyecto abarcó también la capacitación en gestión de  sistemas de riego.

“Muchos años habíamos soñado con tener un sistema que abastezca de agua a la comunidad, para mejorar nuestros cultivo. Gracias a Dios esto se logró con la ayuda del proyecto Cheves, pues los ingenieros nos enseñaron a implementar un canal de riego entubado, como es el canal Uganán, que beneficia y seguirá beneficiando por muchos años a la comunidad”.

Gracias a los conocimientos obtenidos durante la implementación del canal Uganán, los miembros de la comunidad decidieron aplicar todo lo aprendido implementando otro canal en el sector Ucruche- Karun.

“Ucruche es un lugar muy alejado, es un desierto donde parcelamos con la idea de ampliar la frontera agrícola, pero teníamos el problema del abastecimiento de agua. Nosotros regábamos por acequia, pero el agua se desperdiciaba.  Esto nos daba una producción baja y en ocasiones se morían las plantaciones. Pero como ya teníamos conocimiento de cómo hacer un canal entubado,  pusimos en marcha lo aprendido y ahora cada terreno tiene una válvula de agua para abrir y regar. Este es un beneficio enorme para la comunidad”.

 

El proyecto  Ucruche buscó aprovechar el agua de riego que almacena el reservorio del mismo nombre, a través de una correcta conducción hacia los campos de cultivos, mediante un sistema de riego tecnificado. Los resultados fueron óptimos, como nos cuenta Uber.

“Gracias a todos los talleres y capacitaciones he mejorado enormemente mi campo de cultivo, tengo agua a disponibilidad, tengo conocimientos que han mejorado mi producción. Antes cultivábamos a la bendición, a veces teníamos una java y media por planta pero ahora tenemos 6 javas por planta. La comunidad se siente contenta porque ahora la vida es distinta”.

Finalmente, Uber quiso dejar un mensaje para todos los que deseen incursionar en este campo.

“El proyecto Cheves nos ayudó un montón, ahora todo depende de la comunidad para que este esfuerzo continúe. El campo de la agricultura necesita bastante dedicación y conocimiento, si alguien quiere dedicarse necesita inversión y cuidado. Si alguna empresa privada llega a su comunidad traten el tema y aprovechen los beneficios que les brinda”.