¿Por qué el sector eléctrico es clave para el desarrollo del país?

Juan Manuel López, Gerente Comercial de Statkraft Perú; y Andrea Gayoso, Jefe de Gestión de Riesgos de Statkraft Perú, escribieron un artículo para la revista AMCHAM, sobre la importancia del sector eléctrico para el desarrollo económico social del país.

Actualmente no existe la concepción de una sociedad sin acceso a la energía. Existen esfuerzos y medidas constantes para aumentar el acceso a la electricidad y numerosos estudios respaldan los beneficios que trae consigo. Sin embargo, más de mil millones de personas en el mundo (17% de la población mundial) carecen de acceso a servicios modernos de energía y utilizan velas y baterías para satisfacer sus necesidades energéticas. 

En muchos países la falta de acceso a niveles adecuados de servicios energéticos está altamente correlacionada con niveles altos de pobreza. Esta situación no es ajena al Perú, donde si bien ha habido un crecimiento significativo del consumo de energía, la incidencia de pobreza en zonas rurales resalta la importancia de incluir la inversión en la provisión de infraestructura eléctrica dentro de la agenda nacional.

De acuerdo al Banco Mundial, en el Perú el porcentaje de población en situación de pobreza ha disminuido sosteniblemente y esta mejora en la calidad de vida de la población ha venido acompañada con un mayor consumo de energía por habitante, tendencia clara desde el 2004 hasta el 2014. En el 2015 el consumo nacional de energía eléctrica se incrementó en 5% respecto al 2014, con lo que se alcanzó un crecimiento promedio anual de 7% en los últimos diez años.

Es saludable, además, que en las zonas más pobres se haya incrementado significativamente el acceso al servicio de energía eléctrica. Según el Ministerio de Energía y Minas (MEM), desde 1993 el coeficiente de electrificación pasó de 54.9% a 93% a nivel nacional, y de 7.7% a 78% a nivel rural.

El poder de la electrificación

El acceso a formas modernas de energía no puede ser considerado por sí solo como una garantía  para alcanzar el desarrollo sostenible. Para este fin sería necesario aislar las políticas específicas, lo cual puede ser difícil ya que son una mezcla de medidas vinculadas también a la inversión privada, competencia u otras reformas. Sin embargo, la evidencia sostiene que la electrificación puede ser considerada como un requisito previo para aumentar la productividad y el empleo, promover mejores niveles de vida a través de la salud, la educación y comunicación, y en consecuencia, reducir la pobreza.

En lo que refiere a la educación, el acceso a la energía permite más tiempo disponible para el estudio fuera de horas de clase, el desarrollo de servicios de telecomunicaciones que facilitan la transmisión de conocimientos y el acceso a la educación a distancia. Por el lado de la salud, la electrificación también facilita el almacenamiento de medicamentos y vacunas, la prestación de asistencia sanitaria mejorada, la reducción de lesiones relacionadas a actividades primarias y propicia la baja incidencia de enfermedades relacionadas con la combustión, al usar energía de fuentes renovables y sostenibles. 

Industrias que son fundamentales para el crecimiento del país como la minería no podrían desarrollarse sin una adecuada generación de energía eléctrica. Además, un acceso eficiente a fuentes de energía permite la creación de trabajos relacionados y una mayor productividad por el uso de maquinarias y acceso a opciones energéticas cada vez más asequibles para reforzar el desarrollo industrial del país. 

Fuente: InternetEl sector eléctrico en el Perú es uno de los pocos en Latinoamérica que no ha enfrentado una crisis en los últimos años mostrando un desarrollo a nivel financiero y técnico. Sin embargo, persisten obstáculos y oportunidades de mejora.

 Índice de Performance de la Arquitectura Energética

Un indicador que valdría la pena considerar para evaluar el aporte del sector al desarrollo del país es el Índice de Performance de la Arquitectura Energética, desarrollado por el Foro Económico Mundial (WEF), el cual mide qué tan exitosos son los sistemas energéticos de los países en cuanto a tres principales objetivos: promover el crecimiento económico y el desarrollo, el desarrollo ambientalmente sostenible y el acceso y confiabilidad de la energía.

Entre los 126 países evaluados en el 2016, el sistema energético peruano ocupa el puesto 20. Para medir se emplean tres criterios. Uno de ellos es el grado en que el sistema energético promueve el crecimiento y el desarrollo, este indicador considera (i) eficiencia medida como PBI por unidad de energía usada, (ii) balanza comercial de energía y (iii) niveles de precios y distorsiones artificiales en los precios de la gasolina y el diésel. 

En general, en este primer indicador y las variables asociadas mencionadas, el Perú se ubica en el puesto 2, probablemente beneficiado debido a que el índice no considera las serias distorsiones que tenemos en el precio del gas y sí considera las distorsiones de otras fuentes de energía que sí afectan a otros países. Sin considerar esto, la estructura y el nivel de precios de las principales fuentes de energía son favorables para el crecimiento en el Perú y llevan a su uso eficiente.

Los otros dos indicadores del Índice de Performance de la Arquitectura Energética del WEF no son favorables para el Perú. En términos de desarrollo ambientalmente sostenible, nos ubicamos en el puesto 56 del índice. A largo plazo las fuentes de energía renovable, como la hídrica, solar y eólica, son las que deberían tener un rol predominante. Dichas energías renovables tienen costos reducidos que les permite competir a precios de mercado minimizando, además, el porcentaje de emisiones contaminantes.

Este indicador evalúa también el consumo promedio de combustible para vehículos de pasajeros viendo una creciente tendencia mundial hacia el uso de vehículos eléctricos debido al abaratamiento de costos y de almacenamiento de energía, tendencia que se espera alcance el ámbito nacional próximamente a fin de contribuir al desarrollo sostenible de la industria.

En el tercer indicador del índice, el acceso y confiabilidad de la cobertura, nuestra situación se encuentra por debajo del promedio mundial, ubicándonos en el puesto 74. La inclusión y acceso la energía tiene una enorme brecha la cual es importante cubrir y dónde se requieren cambios en ciertas variables del modelo del sector a fin de acompañar el crecimiento del país.

El camino a una energía limpia

Las inversiones en eficiencia energética y energías renovables tienen un impacto positivo en la economía a la vez que reducen el impacto medio ambiental. Las mejoras del sistema energético peruano tienen su origen en el diseño estructural del sector, y otras en la misma reforma energética, aunque también existen variables internacionales más difíciles de controlar.

Sin embargo, se mantienen ciertas dificultades que deben ser atendidas a fin de evitar problemas a largo plazo y continuar contribuyendo al desarrollo económico y la mejora de la calidad de vida de la población.  Las políticas energéticas deben estar enfocadas en el acceso universal a servicios modernos y fiables, fomentar la eficiencia energética y el uso de energías renovables, al mismo tiempo que la promoción de la participación del sector privado proveyendo incentivos e información.