1970 - 1992

Manifestaciones ambientales y controversias

Los primeros años de la década del 70 fueron un periodo de transición marcado por la rebelión de los jóvenes, la Guerra de Vietnam y los conflictos políticos. Los años 80 fueron una época de concientización ambiental. El desarrollo hidroeléctrico noruego fue materia de controversia y generó acalorados debates.

1980
Mayor enfoque de mercado y menor desarrollo hidroeléctrico

1980En la década del 80, el estado era propietario de casi un tercio de la capacidad instalada de Noruega para la generación eléctrica. Los nuevos métodos para calcular el valor futuro del recurso hídrico almacenado en reservorios contribuyeron con la creación de una tendencia hacia la fijación de precios energéticos basados en el mercado. Un kilowatt se convirtió en un producto de primera necesidad. Sin embargo, importantes personajes protestaron contra la construcción de centrales eléctricas y se volvió difícil construir proyectos. Durante la década del 80, el nivel de inversión en nuevos proyectos eléctricos sufrió una caída dramática y el boom hidroeléctrico noruego pareció estar llegando a su fin. Quedaban pocas cascadas por desarrollar y se pusieron más trabas para la obtención de permisos para aprovecharlas. La sociedad noruega ahora podía darse el lujo de dejar intactas las cascadas y eso es lo que decidió hacer. Para Statkraft este desaceleramiento se dio de manera bastante abrupta dado que muchos de los proyectos de gran envergadura se completaron casi en simultáneo. En 1988, Statkraft le dio los últimos toques a cuatros proyectos de construcción, incluyendo Alta en Finnmark y Ulla-Førre en Rogaland.

1990
Una nueva ley energética y una nueva empresa

1990El desarrollo hidroeléctrico en Noruega disminuyó y Statkraft entró en una era dominada por las operaciones y los mercados. 1990 probó ser un año decisivo. Sin ningún proyecto hidroeléctrico de gran envergadura por desarrollar en Noruega, la optimización de las operaciones y la red eléctrica para producir electricidad cobró mayor importancia para obtener el mayor valor posible. Los mercados eléctricos fueron desregularizados y liberalizados. La promulgación de una nueva ley eléctrica en 1990 estableció el marco de cómo debía estar organizado el suministro eléctrico en Noruega. La ley sentó las bases para un mercado libre y la comercialización competitiva de energía, pero se mantuvo el monopolio de la transmisión eléctrica. Con la nueva ley, Noruega se convirtió en pionero en la desregulación de los mercados eléctricos y Statkraft inició una nueva era como una empresa comercializadora de electricidad y actor internacional. La Ley de Energía también trajo como consecuencia la reorganización de Statkraft.